Bafreakci 2010
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domingo, 11 de abril de 2010

Recordando Hits del Bafici 2009


Diferentes interpretaciones sobre el institucional de Lisandro Alonso
Lo que nos dejó el ave de rapiña inmortalizada por el director de Liverpool.

1) Ofrece la provocativa imagen de una lechuza inmóvil frente a la cámara, con ritmo marcado por Domingo Cura (una metáfora a propósito de estos once días, para los cinéfilos, sin lunas ni soles. (Anónimo -¿Battle? ¿Mighetti? ¿Graña?-) La Nación.

2) El corto de un estudiante de cine argentino. Primer plano de una lechuza que respira y mira a cámara sin parpadear. Pasan los segundos y la lechuza sigue respirando. Hay una tensión que no se desata: la lechuza respira y mira fijo a cámara. Y así hasta el final, durante casi tres minutos. Nicolás Mavrakis, Noticias (simpáticamente toreado por Osvaldo Bazán en Crítica)

3) Lo peor hasta el momento: La lechuza del institucional de Lisandro Alonso. Mucho Cannes, pero para el spot no puso un gramo de onda. "Godardista" en Otroscines.com

4) La lechuza representa al adolescente promedio que va al cine y se queda todo el día mirando películas... por que algo es seguro: Al otro día no tiene que ir a trabajar ni a hacer compras, como hace la gente normal. Martín "Pantera" Seoane, 30 años, editor de sonido de Jesús El Heredero.

5) El corto de la lechuza y su mirada amenazante nos demuestra en cierta forma que en un par de años las lechuzas van a conquistar el planeta tierra y van a esclavizarnos a todos. Guillermo Gatti, editor de Todo x 2 Pesos (ciclo ATC), 29 años.

Prometheus´ Garden / Monster Road

Prometheus´Garden. EE.UU, 1988. Dir: Bruce Bickford. Monster Road. EE.UU, 2004. Dir: Brett Ingram.

Unas formas raras confeccionadas con lo que parece plastilina se van moviendo y formando las palabras Prometheus Garden en pantalla. A esto le suceden 30 minutos de un intenso viaje psicodelico o surrealista de stop motion. Cualquiera sea de las 2 opciones o estamos en presencia de una pesadilla o de un mambo negro producido por unos acidos en mal estado. Un sinnumero de personajes de situacion desfilan unos tras otros entrando y saliendo de escena, deformandose solo como la nobleza de su material les permite y al compas de sonidos estridentes y experimentales.

A no desesperar, las respuestas a nuestro calvario se sucederan en los 80 minutos próximos ya que a su termino se proyecta Monster Road, el documental en donde entendemos de que mente enferma proviene todo ese delirio que nos hizo espiar al de la butaca de al lado (mas de una vez) para ver si esto le afectaba tanto como a uno y probablemente nos quedamos tranquilos al ver que el estaba haciendo lo mismo con el del otro extremo. Bruce Bickford supo tener sus 5 minutos de fama en los 70s trabajando con Frank Zappa y hoy se encuentra unos cuantos años después haciendo exactamente lo mismo: Animando. Una vida dedicada a esas peculiares maquetas de stop motion que construye, a una escala y fluidez que son su marca registrada. Nos adentramos en su intimidad para descubrir, entre otras cosas, a su padre (quien bien podria tener pelicula aparte), un ingeniero ya retirado con Alzheimer, que tuvo sus días de gloria trabajando para Boeing inventando dispositivos para la Segunda Guerra Mundial. Bruce nos invita a su mundo privado que se refleja en cada uno de sus cortos animados, cada obsesión y cada trauma de su vida personal cobra vida en cada una de sus animaciones.

Es inevitable la comparacion con The Devil And Daniel Johnston, donde lo mismo parece suceder con el protagonista; todo misterio del “artista” en cuestion parece develarse y tener una explicacion racional o freudiana. Parece que la modernidad, la globalización y el neoliberalismo han dejado sólo un lugar para los artistas sensibles inmasificables: La reclusión. ¿El artista hermitaño crea y produce a pesar de su incapacidad para reproducir normalidad o gracias a ella? En una escena Bruce explica cómo dejo su trabajo en el supermercado, argumentando que le robaba todo su tiempo, llegaba a su casa cansado y ya no tenia ganas de crear.

Quizá lo mas peligroso de estos locos artistas, lo que tanto tememos, es que a veces evidencian cruelmente la normalidad ajena.

* * * * / * * * *
Fernando Motrel.

Applause

Applause. Dinamarca, 2009. Dir: Peter Zandlievt.

Borracha, histérica, desequilibrada. Thea deja sin aliento a quienes la ven sobre el escenario pero es incapaz de conectarse realmente con nadie debajo de él. El esteretipo de la actriz complicada explotado con un flujo real de tiempo y fotografia refrescante. Una artista cuarentona queriendo rearmar su vida y el lazo con sus hijos con los escombros que su adicción al alcohol le dejó de lo que alguna vez fue su hogar.

Esta falta de empatía del personaje para con su entorno se contagia fácilmente al ojo espectador, donde por momentos se vuelve tortuoso espiar la intimidad de esta persona con quien difícilmente nos identifiquemos. Es bajo este marco, donde no nos imponen un personaje que deba emocionarnos, donde surgen actuaciones interesantes y se respira un aire fatídicamente real.

* * * *
Fernando Motrel.

The Robber

Photobucket The Robber (Der Räuber). Alemania/Austria, 2010. Dir: Benjamin Heisenberg


Un lema que podría definir y caracterizar el espiritu de este film es el  de "Just Do it", porque además de ser el  slogan  de las zapatillas que  Hans, el protagonista, utiliza para sus maratones, podemos decir  que  es el lema que tambien  aplica en el resto de su vida como ex convicto y ladrón de bancos en la ciudad de Viena.
 
Basada en hechos reales, pero  adaptada de una novela, este film se narra desde la perspectiva de un ladrón muy particular. Sin profundizar en su psiquis, ni tomar partido moral al  respecto, Heisenberg nos cuenta la historia de Hans que roba,  corre, corre y roba, sin poder deternerse siquiera para gastar el dinero que  roba. ¿Impulsivo, emfermo psicológico o tan solo un mero criminal?
 
Lo que no falta en este excelente film, es la adrenalina, y la acción reguladas de  una manera muy personal. Un film de temporalidad lenta en el que la  acción irrumpe repentinamente, como una tormenta. Escasos dialogos, y muchas persecusiones, para un film que podría ser la respuesta pos-moderna a "Sin aliento" de  Godard. Lo cierto, es que muchas veces el espectador se va a sentir fatigado de ver todo lo que corre Andreas Lust, y la excelente interpretación que aporta, incluso desde su  inexpresiva máscara que se confunde con su rostro, mientras trata de seguirlo en su travesía, hasta el final de  su escapada.
 
Es remarcable el trabajo desde montaje y sobre todo desde la banda sonora. Super fragmentada por momentos y llena de musica diegética  y extradiegética (desde tecno hasta ópera)  que se funde con los sonidos ambiente, imponiendo ritmo y  complementando lo que ya se ve  desde las imágenes. Una banda sonora que nos recuerda a esa otra película alemana en donde una chica de cabellos rojos, llamada Lola, también  corria bastante por las calles de Berlin.


 
Uno de los excelentes e imperdibles exponentes de la competencia internacional.
 

* * * *



Jimena Patiño
 
 
 
 

Kings of Pastry

Kings of Pastry. EE.UU/Reino Unido, 2009. Dir: Donn Alan Pennebaker & Christine Hegedus.

Hacía tres años que no recibíamos un Pennebaker/Hegedus en BAFICI. Bienvenido pues este retorno, centrado en documentar el bestial coté del máximo galardón en la pastelería francesa, la versión ruda de Ratatouille.

Porque más allá de lo cool que pueden resultar las patisserìes de Lyon y la música de Django Reinhardt, aquí lo que pesa es un aparatoso discurso de Sarkozy (rodeado de agentes) alabando los esfuerzos extremos de los pasteleros que se animan a trancurrir casi una semana sin dormir con tal de generar el pastelito perfecto y el centro de mesa comestible menos endeble para alcanzar la caricia gubernamental de ser condecorados como el "Maestro Obrero de Francia".

Entonces acudiremos a los menesteres de estos maestros, que se parten el cráneo cuando se les quiebra un merengue ó se les oscurece demasiado una crema chantilly, todo bonitamente retratado por la cámara y acompañado por la música de marras comentada en el párrafo anterior.

Si la gula no nos nubla la razón ante tanto profiterol sofisticado, observaremos en Kings of Pastry la ansiedad de los aspirantes y las indicaciones poco claras de sus entrenadores, el replanteo en mitad de la competencia y deseo de dejar de lado todo a mitad de camino, sumado a la pomposidad característica de los maestros de ceremonias y a la sensación inequívoca de que aquéllo por lo cual parecería morir cualquier pastelero francés a fin de cuentas quizá no sea del todo preciso para continuar adelante.

Sobre todo en un mercado como el de la dulzura, aunque sea dulzura comestible.

* * * *
Daniel Celina

P.D: La analogía con Ratatouille no es gratuita, pues uno de los aspirantes al máximo galardón es igual a Linguini. Dicho aspirante generará quizá el momento más crítico de este gran documental de una dupla que a esta altura podríamos considerar imbatible.

Signers Suitcase

Signers Suitcase – On the way with the artist Roman Signer. Suiza, 1995. Peter liechti

Roman Signer es quizás uno de los artistas más atípicos y controversiales de la década del 90, y esto se debe sencillamente a que es uno de los pocos que se ha atrevido a hacer instalaciones con pirotecnia. A decir verdad su trabajo se encuentra entre la delgada línea de la escultura y la performance, ya que por momentos lo que hace parece más un show que otra cosa, y además la única manera de apreciar su obra es a través de la cámara de Peter Lietchi (o presenciando sus actos, claro, aunque se complica cuando los realiza por ejemplo junto a las lavas del Vesubio).

Los experimentos de Signer van desde el lanzamiento de sillas por las ventanas de una casa hasta el intento de hacer volar una mesa con proyectiles en sus 4 patas. Dicho esto bien podríamos concluir que el suizo es una suerte de Jackass Europeo pero con más pretensiones artísticas.
He aquí una exquisita demostración de la obra de Roman Signer:
http://www.youtube.com/watch?v=35iYo0LOrVI

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Off the record: Música en y para el BAFICI

5 canciones para escuchar durante el Festival

1- Lola - The Kinks (Do It Again)
2- Power to the People - John Lennon/Plastic Ono Band (The Agony and the Ecstasy of Phil Spector)
3- Titties & Beer - Frank Zappa (Frank Zappa: A Pioneer of the Future of Music)
4- Mr. Tambourine Man - Bob Dylan (Os Famosos e Os Duendes Da Morte)
5- Yoda - Weird Al Yankovic (Do It Again)

Mary and Max

Mary and Max. EEUU, 2009. Adam Elliot.

Después de la multipremiada trilogía clay-motion de Brother, Uncle y Cousin, y el ganador del Oscar a mejor corto animado Harvie Krumpet, Adam Elliot explaya los teman que le obsesionan en Mary and Max, sintentizando sus cuatro pequeñas obras en un enorme film de animación que no tardará -si es que acaso ya no lo hizo- en germinar su status de film de culto.

La historia sigue a Mary, una niña inocente procedente de una familia disfuncional, que un buen día tiene la idea de escribir azarosamente una carta a Estados Unidos para ver si alguien contesta sus dudas acerca de la vida. Quien recibe la carta es Max, un ermitaño sociofóbico que, lejos de poder responderle, parece tener aún más dudas que la niña. De esta relación a distancia surge una amistad tan inexplicable como entrañable, que terminará en un final que se ve venir pero no por ello resulta incorrecto ni trillado, sino todo lo contrario.

Es que Mary and Max es todo lo que el otrora realizador de cortometrajes venía prometiendo, y un poco más: al margen de que por obvias razones (el film está distribuido por Icon, la productora de Mel Gibson) la animación resulta superior, el guión delinea a la perfección personajes que, gracias a sus múltiples defectos, se vuelven tan tristes como queribles. La técnica animada encuentra además en su fotografía casi monocromática contrastes que aportan a la narración del film una metáfora lógica pero acertada: la calidez visual de Australia (Mary), contra el gris al 18% de NY (Max).

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36 vues du Pic Saint Loup

36 vues du Pic Saint Loup. Francia, 2009. Jacques Rivette.

Amor, desamor, traición, regreso, pasado y circo. Básicamente, estos cinco ¿temas? pueden definir la obra de Rivette, que en prolongados pero nunca monótonos silencios narra el regreso de una equilibrista a un amor que, paradójicamente, terminó accidentalmente quitándole otro: el de su pareja, también artista circense. Pero describir la trama de 36 Vues... en breves líneas resulta tan dificil como innecesario: el film, por momentos de característica más bien coral al estilo Altman, y por otros abiertamente teatral, es un compilado de grandes performances y una emotiva historia que se aleja por completo del estereotipo de freaks de circo, y se concentra en el aspecto humano de estos atípicos artistas.

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Leslie, My Name is Evil

Leslie, my name is evil. EEUU/Canada, 2009. Reginald Harkema.

Mucho se ha dicho acerca de Charles Mansons y sus delirios de mesías satánico, pero no tanto se ha hablado acerca de sus fieles secuaces: las famosas "chicas Manson". Leslie, la malvada del título, es la que, en palabras del "lider", era la que "estaba más buena".

Harkema busca con su film acercarse a la vida de estas muchachas seducidas por su majestad satánica, y comprender qué les pasaba por la cabeza -¡o qué NO les pasaba para cometer los actos que cometieron!, pero se queda a medio a camino entre un aproximamiento que recuerda en más de un aspecto al Natural Born Killers de Oliver Stone. Puede criticársele al realizador su ambigua simpatía que otorga a las protagonistas (especialmente a Leslie, claro), pero lo más objetable no es esto sino el tono "canchero" que parece adoptar en momentos donde algo de seriedad hubiese sido mucho más interesante. Recientemente, a propósito de su estreno limitado en Estados Unidos, el director dialógo con el National Post, atajándose al declarar "no creo que sea peligroso hacer un film de este tipo en una cultura que recientemente tuvo como gran éxito un film que usaba el Holocausto como pretexto para filmar torturas y venganza". Si bien acierta en que lejos está su film de resultar "peligroso" o controversial, puesto que los interrogantes que plantea resultan un tanto obvios y fáciles, se equivoca en un aspecto fundamental al hacer su analogía cinematográfica: Tarantino, por más que entretenida, no dirigió una comedia (y condena, desde el mismo título, a sus protagonistas). Y Leslie... , mientras que por un lado tiene un comienzo promisorio que parece querer indagar en el psiquis de las chicas, termina cayendo en artilugios del montaje cool y el grotesco doble subrayado, y la famosa frase "fuimos todos" que, cierta o no, no encuentra demasiada justificación en su contexto fílmico.

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Summer Wars

Summer Wars. Japón, 2010. Mamoru Osoda

De Akira Toriyama (Dragon Ball) a Hayao Miyasaki (Estudios Ghibli), la animación japonesa supo destronar -o al menos, quitarle por un rato la corona- a Disney, realizando clásicos hoy mundialmente reconocidos como Mi Vecino Totoro (Miyasaki) y La Tumba de las Luciérnagas (Isao Takahata). La anime-manía encontró un merecido lugar en el corazón de los occidentales, y así innumerables productos animados repletos de ojos grandes y Pikachus varios invadieron las pantallas televisivas y, claro, también cinematográficas.

Summer Wars es un film del realizador Mamoru Osoda, que se inscribe en el terreno de la ciencia-ficción-hiper-tecnológica, pero a la vez aborda temas como la familia, en tiempos de redes sociales que hasta pueden terminar incomunicándonos -cuando no, matándonos a secas.

Sin la violencia manga de otro clásico de culto como Ghost in the Shell, Summer Wars hace un acertado analisis de los peligros que implica el voyeurismo absoluto de la web, así como la importancia de no estar solo frente a las puertas del armagedon. Un film especialmente pensado para otakus y freaks varios, pero que también entretiene a quienes no son precisamente habitués de la factoría de animación nipona.

* * * *

El Sol

El Sol. Argentina, 2010. Ayar Blasco

Hace ya casi 10 años se estrenaba en la Argentina un film de animación que se repartía entre ciencia ficción y absurdo una buena cantidad de delirios. El film en cuestión era el otrora televisivo Mercano el Marciano, que llegaba a las salas porteñas en medio del pico de la crisis local, allà por el 2002. Sus directores, Juan Antín y Ayar B. , afortunadamente encontrarían un razonable éxito con su película en el extranjero. Pasado el estreno, los premios y el reconocimiento (el film se vio reiteradas veces en la pantalla de I-Sat y se editó en dvd), sus autores se separaron y emprendieron su carrera "solista". Juan Antín abordó un proyecto animado que narra la crudeza de las invasiones españolas a nuestras pampas (Los Dioses de Lata, aún inédito), y Ayar se desprendió de la poca coherencia narrativa que implicaba Mercano, y se dedicó a su web chimiboga, donde florecieron las ridículas historias del "Ratón Disney" (sic), y hasta relatos costumbristas protagonizados por el mismísimo Bugs Bunny. De esta factoría de absurdos sale El Sol, un film completamente realizado ¡en Flash!, con un humor tan irreverente como deliciosamente estúpido.

Rompiendo todos los esquemas de una estructura lineal de guión, y hasta burlándose de sus propias falencias (los créditos en un punto se adelantan al final de la película y luego desaparecen para continuar con la acción), la película hace gala de voces de conocidas como Sofía Gala y El Dr. Tangalanga, haciendo lo mejor que sabe hacer: putear.

Revelar la trama de El Sol resulta una tarea tan árdua y dificil como explicar el significado oculto del más abstracto y poético de los films del BAFICI, pero sí puede decirse que quizás estemos ante una incursión más del director en el subgénero "post-apocalíptico" (pues ya Mercano tenía algo de eso).

Un deleite para los amantes de los chistes sin demasiado sentido, dispuestos a disfrutar de incoherencias semi-narrativas, más cerca de internet que del cine.

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sábado, 10 de abril de 2010

Do It Again

Do It Again. EE.UU, 2010. Dir: Robert Patton-Spruill.

Después de escuchar 273 veces You Really Got Me y Lola (entre otras delicias de antaño), el crítico musical del Boston Globe decide que la Humanidad merece contar con el regreso definitivo de The Kinks a los escenarios, por que (según él) Franz Ferdinand y yerbas similares no podrían existir hoy en día de no ser por las melodías que supo escribir Ray Davies.

El problema es que Ray Davies no tiene problema en reunirse con todos los ex-integrantes de The Kinks excepto uno: Su hermano Dave. Existe allí un problema fraternal con lustros de irresolución que se presenta imposible de subsanar.

De modo que nuestro antihéroe emprenderá una gesta quizá innecesaria (es notable la cantidad de popes que insisten en convencerlo de que los Hnos. Davies no podrán amigarse jamás) pero no por eso menos entretenida, aunque en determinadas ocasiones la insistencia del muchacho en cuestión resulte un auténtico dolor de ovarios para el entrevistado. Dicho dolor de ovarios puede traducirse sin problemas en el espectador como un paso de comedia repetitivo y al mismo tiempo novedoso, pues en la búsqueda de su objetivo, Do It Again enfrenta al crítico musical con un rosario alucinante de personalidades que si bien no idolatran a The Kinks, los respetan y admiran con una intesidad bastante sorprendente.

El desenlace de Do It Again no es el más feliz en términos clásicos, pero genera un regocijo reparador y un deseo de que el muchacho en cuestión recapitule el anecdotario acumulado durante el proceso y agradazca al cielo haber tenido la chance de, por ejemplo, zapar cierta canción con cierto monstruo (te arruinamos el film si te contamos quién es).

Basta observar la mirada y la dicción de Dave Davies para comprender el grado de separación que mantiene con su hermano Ray y la imposibilidad de que Do It Again concluya con un megarecital de The Kinks, pero después de lo bailado, es lo que menos nos interesa.

Este film "de búsqueda" es como Los Rubios, pero lleno de gags y buena música.

* * * *
Daniel Celina.

Putty Hill

Putty Hill. EEUU, 2009. Dir: Matt Porterfield. En Competencia.

El inefable catálogo del presente festival introduce en la sinopsis de Putty Hill una máxima de Lebrero que dice algo así como "...por algo se inventaron los velorios". La respuesta freak y didáctica al suspiro de Lebrero indica que los velorios tal y como se conocen hoy día (dejando de lado el hecho de honrar y llorar al tomuer en cuestión) se impusieron para que no queden dudas de que el difunto de hecho está difunto y no está sufriendo catalepsia ó coma-cuatro ó cualquier otro estado extraño que lo despierte horas después de su muerte clínica en la desesperante situación de hallarse encerrado en un ataúd en situación six-feet-under, sin poder gritar ni escaparse.

Lamentaremos, pues, que el film de Porterfield no se detenga en ésa simpática característica del velorio. Por que el film en cuestión decide centrarse, con todo derecho, en otro mambo: El deceso de un muchacho por sobredosis y el transcurrir de sus afectos que aún siguen con vida y hallan en el velorio (y la previa del mismo) el caldo de cultivo perfecto para llorar, gritar, llamar la atención, quedarse chito, tragarse el llanto, dialogar, pelearse, pasarse un par de facturas mutuas, lanzarse miradas sugestivas y todos los etcéteras que ustedes deseén agregar, alejados de los atentos párpados (cerrados y pegados con La Gotita) del difunto en cuestión. Pispear dichas situaciones puede resultar atrayente para ciertos individuos, de modo que Putty Hill puede tanto agradar como pasar desapercibida ó generar encono, dependiendo del grado de despojo ó lejanía que encontremos en estas inevitables citas con la pompa de la muerte.

Todo el tiempo parecen inventarse nuevas formas de torcer una narrativa como sea con tal de cuadrarla en el nuevo pseudogénero docu-drama, si es que ya se lo puede autentificar como tal. Lo que sea necesario para salir de los lugares comunes hollywoodenses, esa parece ser hoy (al menos en gran medida) la premisa del cine independiente.

Aquí el autor llega al punto de entrevistar a los personajes de cuando en vez, si conocían o extrañan al ausente Corey, fallecido de sobredosis días atrás. Así, como jugando a entrometernos y a tomar distancia de ese lugar olvidado en el tiempo, vamos negociando con la cantidad de información a la que tenemos acceso y la cámara desaparece por momentos para ser testigos de hechos insignifcantes y edificantes a la vez, en la cotidianeidad de una familia devastada ya tiempo atrás de esta tragedia.

Cabe remarcar la similitud de estos pueblitos norteamericanos con muchos de los que aquí tenemos en el interior del país, o de la General Paz para allá. Lugares donde reina la desidia y los jóvenes parecen abandonados en un limbo, estancados, olvidados por la modernidad. Víctimas que aún acarrea probablemente un modelo de industrializacion fallido. Bajo este estado de cosas, familia disfuncional, ocho meses en la cárcel por posesion de marihuana y muerte de sobredosis ya no suenan a capricho argumental, sino a una aguda lectura de la realidad.

* * 1/2 / * * * *
(Daniel Celina / Fernando Motrel)

Ximaojia Universe

Ximaojia Universe. China, 2009. Dir: Mao Chenyu.

Los integrantes de la aldea Ximaojia parecen tener dos aficiones puntuales (además del cultivo de arroz y la alfarería): Las apuestas en general y la Esciomancia. Esta última comprende una práctica increíble a través de la cual los Maestros de Ceremonia logran contactar fantasmas y espíritus a través de grafías en arena. Los instrumentos religiosos para realizar dichas grafías son dos pequeños troncos de caoba que ofician de nodo entre los médiums y el lienzo. Nada más lejano (en escencia y en entrega) a nuestro occidental Juego de la Copa.

Mao Chenyu (foto) introduce en un wok cualquier clase de formalismo documental y nos entrega un film quizá difícil de sobrellevar incluso en sus pasajes testimoniales (los testimonios de los integrantes de la aldea parecen diluírse y formar parte de una reunión a la que nunca nos invitan) pero decididamente respetuoso respecto a este cosmos, aparentemente condenado a desaparecer ante las mutaciones políticas y económicas del ex-Globo Rojo.

Entonces Ximaojia Universe puede agotarnos pero no así aburrirnos, pues -al menos para quien suscribe- lo que en primera instancia se nos antoja rutinario puede convertirse en una lección de extrañas tradiciones que hacen fuerza por permanecer detenidas en su tiempo sin que nadie las embrome ó las perturbe, excepto la muerte (que es recibida con petardos y trompetas por todos los habitantes de la aldea).

Chenyu, pues, apuntala planos en apariencia despojados con obras pictóricas de su autoría, para que intentemos darnos cuenta de que allí donde no hay sorpresa ó interés inmediato puede encontrarse un detalle tan pequeño como hermoso que nos puede revertir cualquier idea relacionada con este documental sobre determinado grupo de chinos en determinada parte de China.

Por que los espíritus que rondan Ximaojia son capaces de manifestarse a través de un dúo de mariposas azules revoloteando en el funeral de una vieja. Nada que nos vuele el gorro, excepto por el hecho de que el funeral se realizó en pleno y crudo invierno, una estación particularmente hostil para la proliferación de cualquier lepidóptero. =)

(592672 37795232)

* * *
Daniel Celina

P.D: La sección "Visiones Radicales desde China" incluye una serie de documentales que, exceptuando Ximaojia Universe, ofrecen sabor político digno de apreciar. Sobre todo teniendo en cuenta que eludir censura en China es más complicado que cazar moscas con palitos.

viernes, 9 de abril de 2010

The Ape


The Ape. Suecia. 2009. Dir.: Jesper Gaslandt.

Que el primer día de proyecciones del festival una de las opciones del menú haya sido este desestabilizador primer largometraje de Gaslandt, es una muestra de que el Bafici apuesta, de vez en cuando, a cachetearnos de lo lindo.

The Ape juega con los nervios del espectador pero no al estilo del peor Von Trier sino con las armas de un narrador áspero que elige apelar a una narración sostenida y con los in crescendo justos para que el drama adquiera, con el correr de la trama, visos de tragedia irredimible.

El pasillo al infierno en el que se mete el protagonista de la historia no tiene vuelta, va cerrando salidas ante cada paso. La escena con la que da inicio el film es el antihéroe (¿villano?) en cuestión ensangrentado y tirado en el piso, situación de la que sale con un cambio de ropa y enfrentando su cotidianeidad pero con una evidente procesión interna, destructiva y terminal.

La profundización del descenso se subraya como inevitable con cada minuto de relato. Gaslandt, con pulso de hierro, nos conduce junto al objeto de su desprecio, ese personaje sin salvación a la vista que sin necesidad de mayores esfuerzos, nos involucra en su implosión y nos hace, por un rato, no sólo testigos sino también cómplices de su sangría.

* * * *

Daniel Castelo

jueves, 8 de abril de 2010

David wants to fly


David Wants to Fly. Alemania / Austria / Suiza, 2010. Dir.: David Sieveking

Uno de los protagonistas centrales de este documental sobre la meditación trascendental es David Lynch. Sin embargo, no es ese David el que quiere volar, sino el estudiante de cine David Sieveking, que se propuso realizar un viaje introspectivo a través de los dictados del gurú Maharashi, y que finalmente lo que encuentra es un gran negocio.

El director de Blue Velvet aquí es excluyente, no sólo por la evidente admiración que despierta en el novel realizador, sino porque se trata de uno de los más férreos defensores del gurú espiritual de la India, que alguna vez lo fue también de los Beatles, allá a fines de los años `60, y que hasta su muerte logró convocar millones de seguidores en todo el mundo, tanto anónimos como famosos.

El recorrido que hace Sieveking tiene algo de paródico (en el guión y el montaje) pero también tiene mucho de retrato de una decepción demoledora, basada en la búsqueda del a contradicción, sí, pero también con cierto tufillo a "quizá hay algo de verdad en todo eso".

En todo este contexto, lo de Lynch cierra como ejemplo de hasta donde llega la fe, la confianza en lo mágico. Ver a uno de los tipos más subversivos de la formalidad cinematográfica avalar el hecho de que Alemania será una nación invencible si miles de yoguis levitan al mismo tiempo, es fuerte, una demostración de fe conmovedora, si no resultara casi tragicómica.

* * * 1/2

Daniel Castelo

La Reine des pommes

la reine des pommesLa Reine des pommes. Francia, 2009. Dir.:Valérie Donzelli

Desde el inicio "La reina de las manzanas" se presenta como una obra escrita, dirigida y protagonizada por esta talentosa mujer llamada Valérie Donzelli, que sin dudas tiene mucho amor por el cine como todos los cinéfilos que asistimos a Bafici.

Si sabes quien es Demy, si idolatrás a Truffaut y Godard, si seguias la saga de Antoine Doinel, o disfrutabas de los enredos de Une Famme est une famme, este es el film Bafici que tanto estabas esperando, que ya sin dudas se constituye como el "Les Chansons d' amour" de esta nueva entrega del festival.

La banda sonora cuenta con canciones y arreglos de Benjamin Biolay, quien estuvo encargado del cierre del festival en el 2008.También cuenta con un reparto notable, histérico, simpático y sobre todo muy acido. Comenzando por su "ingenua" protagonista, Adele, seguido por la contraparte masculina, Jérémie Elkaïm, quien lleva a cabo todo un tour de force de la actuación que enorgullecería a Brecht; para rematarla con Béatrice De Staël, en el papel de la enigmática y por que no "Almodovariana" prima de Adele, quien le dará el consejo motor para todo el conflicto del film: "Para olvidar un hombre no hay nada mejor que acostarse con muchos hombres más"

IMPERDIBLE!!!

Bonus track: el trailer




* * *

Jimena Patiño

NY Export: Opus Jazz

NY Export: Opus Jazz. EEUU, 2010. Dir: Lipes/Joost.

¿¿Acaso nadie recuerda la objetable (pero no por eso menos pegajosa) canción de West Side Story que decía "Todo es mejor en América, Todo es más lindo en América, Bla Bla Bla Blah en América..."??.

Incluso Trini López (!) hizo un cover de dicha canción, antes de poner su prístina jeta en The Dirty Dozen.

Bien, hace añares el coreógrafo y director de aquél film (hablamos de Jerome Robbins, aunque para West Side Story contó con una ayudita de Robert Wise) llevó adelante un ballet en zapatillas muy agradable y enérgico que hoy -cincuenta años después- sufre una enérgica remake a cargo de la compañía estable de Ballet neoyorkino.

Jody-Lee Lipes (gringo) y Henry Joost (alemán) documentan la gesta del Opus en cuestión sin escatimar bellos planos fijos en los que nada permanece estático amén de un grupo de bailarines que intentarán (salario mediante) homenajear en forma al legado de Robbins, individuo que aún fallecido nos comenta desde la pantalla lo tortuoso/hermoso que puede resultar jugar a ser coreógrafo.

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Daniel Celina.

Fraüenzimmer (Silver Girls)

Fraüenzimmer. Alemania, 2019. Dir: Saara Waasner.

Christel, Karolina y Paula conforman un trío sexagenario inmerso en las rutinas del Berlín actual. O quizá no: Cada una de ellas se desempeña como meretriz, satisfaciendo los deseos físicos de una variopinta clientela que comprende muchachitos de 17 años con ganas de tiroteo otoñal y señores intelectuales con ganas de recibir latigazos.

El film de Waasner se centra en los testimonios de las tres "protagonistas", quienes parecen hallarse a gusto con sus profesiones (observaremos que una de las integrantes del trío realizará un vuelco de vida bastante sustancial pero lógico hacia el final de la exposición) y nos acercan una mirada muy interesante y atractiva del Mercado Sexual Geronte, de cómo llevarlo adelante a través de sus variantes y particularidades (del sado más básico a los fetiches más retorcidos, que involucran comadrejas víctimas y cazadores que disparan balas imaginarias) y de cómo subsistir en el intento.

Fotografías históricas del trío, junto a un recorrido muy respetuoso a través de sus hogares, hijos/as, amigos, compañeros/as y acciones, terminan conformando un film extenso no tanto en duración si no mas bien en lo que a descubrir los universos de estas tres simpáticas tías se trata.

Como interesante canapé antropológico, Zonafreak se enorgullece en comentar que, tal y como se muestra en Fraüenzimmer, los videoclubs de Berlín ubican al film Solo Contra Todos de Gaspar Noé en las bateas de Gore y Slasher.

* * *
Daniel Celina.